¿Por qué astronomía?
Desde que la gente observa el cielo nocturno se ha preguntado sobre la estructura y características de mundos distantes, sin embargo, a través de toda la historia registrada, hasta los principios del Siglo 17, la natural curiosidad humana acerca de esos mundos no era satisfecha principalmente porque las observaciones estaban limitadas a lo que alcanzaba a ser visto con el ojo y sin ayuda alguna. Hoy, con telescopios modernos y económicos, hasta los observadores más casuales pueden ver, desde la comodidad de su propio patio trasero, un extremadamente amplio rango de objetos celestes con la una claridad y un nivel de detalle que sorprendería a los antiguos.
Puedes explorar cientos de galaxias, nubes de gas (nebulosas) y cúmulos de estrellas, así como la luna, planetas y cometas con un telescopio Meade. La poderosa capacidad de captación de luz de los telescopios Meade puede transformar simples puntos de luz en objetos de increíble detalle. Te enriquecerás con la experiencia de ver de primera mano algunas de los más sorprendentes espectáculos de la naturaleza. |
Observar con tu telescopio
A principios del Siglo 17, el científico italiano Galileo apuntó un telescopio hacia el cielo en lugar de observar arboles y montañas. Lo que vio, y que lo hizo acerca de lo que vio, cambió para siempre la forma en que la humanidad pensaba acerca del universo. Imagina ser el primer humano en ver las lunas girando alrededor del planeta Júpiter o ver las cambiantes fases de Venus. Debido a sus observaciones, Galileo percibió correctamente los movimientos de la Tierra y su posición alrededor del Sol, y con eso, originó la astronomía moderna. Como el telescopio de Galileo era tan rústico, el no pudo distinguir claramente los aros de Saturno.
A diferencia de otras ciencias, la astronomía recibe con agrado las contribuciones de los aficionados. Mucho del conocimiento que tenemos sobre cometas, meteoros, estrellas variables, la luna y nuestro sistema solar viene de observaciones hechas por astrónomos aficionados. Así que mientras observas con tu telescopio Meade, acuérdate de Galileo. Para él, un telescopio no era sólo una máquina de vidrio y metal, sino algo mucho mayor, una ventana a través de la cual podía observarse el palpitante corazón del universo. |